"Conciencia Social Córdoba" es un mensaje de conciencia social hacia los grupos más vulnerables sin fines de lucro u activismo político que pretende inyectarle a toda persona que lo lea las ganas de ayudar al prójimo, SÓLO AYUDÁNDOLO POR AYUDAR, sin recibir algo a cambio que no sea un GRACIAS y/o una SONRISA...... —P. D. TE RECOMIENDO https://wikicomo.com/ AHÍ ENCONTRARÁS LECTURA AGRADABLE.—
miércoles, 10 de octubre de 2018
"El lugar donde encontrás muchos libros electrónicos."
lunes, 20 de febrero de 2017
viernes, 17 de febrero de 2017
miércoles, 15 de febrero de 2017
lunes, 6 de febrero de 2017
sábado, 24 de diciembre de 2016
CULTURA GENERAL
Hay una cosa que quiero que entiendas sobre los hombres.
Cuando usted ponga una foto suya semidesnuda en facebook, haciendo una pose sexy, mostrando los pechos, o acostada seductoramente en su cama, lo único que haces es que las personas tengan deseo sexual por ti.
Yo sé que vas a estar tan emocionada con los 500 likes, 120 comentarios por ahí de libros y los innumerables mensajes privados, que vas querer publicar cada vez más fotos para sentirte cada vez más en la cima.
Pero hay algo importante que usted necesita saber.
En realidad ninguno de esos tipos que les gusta, comentan o envían mensajes privados te ama. Todo lo que ellos quieren es usarla y luego tirarla a la basura. Para ser honesto ninguno de ellos la llevaría a su casa para ser su esposa. Crea en mi, para ellos, no eres mas que una niña de programa en busca de popularidad barata en facebook.
Los hombres, ricos o pobres, admiran a las mujeres que se visten con decencia y se respetan. Una vestimenta decente, que no revela mucho su cuerpo, los lleva a amar y a respetarte. Esto nos dice que eres una mujer virtuosa, alguien a quien se puede llevar a casa para ser esposa y madre. Esto les dice que usted fue criada con principios morales y les da detalles de su buen historial familiar.
Ellos no se preocupan mucho por el maquillaje excesivo, una mujer digna de proponer matrimonio siempre se distingue del montón, no importa como.
Valora tu cuerpo, recuerda que para encontrar diamantes hay que escarbar, respetate, y un verdadero hombre te va a respetar de un modo u otro.
Mujer, no muestres tu cuerpo en Facebook, no sabes que clase de personas, ven tus cosas, eres una mujer bella, no necesitas fotos, ni mostrar tanto, eso es vulgar y fuera de lugar, conquista con tu simpatía, con tu educación, hazte valer.
✌✌✌ #CulturaGeneral #Mujer #Respeto
jueves, 24 de noviembre de 2016
LA PAZ
Cuando pensamos en la Paz, lo primero que se nos ocurre es la ausencia de guerra. Pero la Paz es mucho más que eso.
Así como la Siembra comprende una suma de tareas que incluye preparar la tierra, delinear los surcos, seleccionar las semillas, elegir el momento oportuno, hacer acopio de los materiales y herramientas que se van a utilizar, y no solamente el hecho de introducir las semillas en la tierra, la Paz también implica muchas cosas.
La Paz implica preparar el terreno para que no surjan circunstancias que la puedan poner en peligro.
La Paz necesita de la tolerancia, de la justicia, de la igualdad, de la solidaridad, y también de la responsabilidad de los gobernantes, quienes tienen el destino de los pueblos en sus manos, para tomar decisiones acertadas que hacen al bien común.
La Paz se nutre de las buenas intenciones, de la educación, de la comunicación, del compromiso, del respeto.
La Paz se hace presente en cada momento del día, en el pan en la mesa, en la dignidad del trabajador que gana su sustento honradamente, en el trato cordial de un empleado público, en los jóvenes que se preparan para ser personas de bien, en el vuelo migratorio de las aves, en un niño que aprende a cuidar un árbol, en un abuelo que sonríe, en la primera siesta de un bebé, en la evolución del ser humano hacia su destino superior, en el progreso de la ciencia aplicada a la sanación, en el respeto por la Madre Tierra, por lo sagrado, por el río, por nuestros hermanos animales, por los primeros habitantes de estas tierras, por nosotros mismos...
Todo eso es La Paz...
Y tantas cosas más que podemos descubrir a cada instante... si tenemos la suerte de poder vivir en Paz.
lunes, 21 de noviembre de 2016
HOY PENSÉ EN DESTRUIRME, PERO SÓLO ME QUITÉ UNA MÁSCARA
Con antelación he visto publicaciones donde expresan que la vida íntima de las personas ajenas les vale m... a la gran mayoría; sin embargo, con está narración pretendo que se convierta en un testimonio de Vida y de Lucha para quien pueda servirle.
Hace unos minutos iba a destruirme, literal. Llegué, al fin, a tocar fondo (después de más de 11 años de renacido).
Después de algunos días muy difíciles, de peleas muy bélicas, cancinas y devastadoras con mi progenitora. Después de malestares de salud, de luchas internas con los demonios que me asaltan, después de más de una década de mantener una máscara de firmeza, resiliencia, de 'todo marcha bien con los que me rodean', de 'fingir y mentir que vivo en una cápsula de amor y acogimiento', de 'no mostrar mi furia cuando tengo tropiezos o cuando me entero de que me circundan muchos come santos y caga diablos', pero sobre todo de ser preparado desde pequeño y auto entrenarme hoy día para enfrentar el diario vivir (con sus respectivas decisiones y consecuencias) incluso a la muerte y 'no quebrarme', por fin llegó el momento donde me doblé.
Se preguntarán:
—¿Y este por qué publica en Conciencia Social Córdoba un tema muy personal?
Simplemente porque es mi testimonio de vida, de una Persona con Discapacidad.
—¿Pasamos a los detalles?
Hoy tuve otra batalla bélica con mi madre, hasta ahora no comprendo porque sigo teniendo la sensación de que fue la peor, la más desoladora. Nos dijimos cosas sumamente hirientes, pero un servidor al traer mucho a espalda, "fue la gota que derramó el vaso", me dejó vacío totalmente.
Después de que terminó todo ella fue al mini supermercado que no está muy lejos y me quedé totalmente solo.
Como un torbellino muy destructor pensamientos, sentimientos (ira, frustración, tristeza, depresión, etc.), todo lo negativo, acudieron a mi encuentro en la soledad absoluta de mi casa. Yo quebrado desde hace ya un tiempo, pues, ya se imaginarán...
En mi recámara tengo una adaptación donde me ejército y de la cual penden un saco de golpeo y unas cuerdas a mi alcance; estas últimas tienen unos amarres en forma de aro para que ayudándome con mis muñecas (porque no tengo fuerza ni movilidad alguna en mis dedos) pueda movilizarme.
Cual Caballo de Troya mis demonios internos acometieron con estas armas a su favor y, cuando pasó mi cegador frenesí de depresión, me percaté que ya tenía la cabeza metida en uno de estos aros y en la orilla de mi cama dispuesto a aventarme.
Como el título dice, había tomado inconscientemente la decisión de destruirme pero, al volver a tomar la rienda de mi presente, me percaté que:
*Iba a ser uno más de los suicidas de mi colonia.
*Posteriormente (más rápido que tarde) iba a ser una noticia más, ridícula y olvidada en la sección policíaca de los diarios.
*NO sería una determinación COHERENTE para resolver los problemas.
*Según mi credo, NO LLEVARÍA A BUEN RUMBO A MI ESPÍRITU ya que estaría destruyendo el preciado templo que el Supremo me regaló.
*PERO SOBRE TODO, MIS ANHELOS, METAS Y ASPIRACIONES DE AYUDAR NO IBAN A SER CRISTALIZADAS Y HABRÍA VIVIDO EN VANO.
¿Por qué escribo esto?
Aquí en mi colonia ya han sido varios niños, adolescentes, adultos, masculino y femenino, los que se vieron envueltos en una situación de frenesí como la mía; ahora sé que al igual que yo no temieron a la muerte. Infortunadamente ellos no tuvieron el 'chispazo' de último momento de consciencia mental, sentimental y espiritual que el Padre Celestial, mi amor propio y mi compromiso y entrega social por contribuir, me regalaron para echarme para atrás.
Así que si te ves envuelto/a tocando fondo espero que el relato de esta Persona con Discapacidad te llegue a tiempo como una herramienta para que eches atrás y mi frase también te sirva de inspiración para continuar:
"Arriba, Ánimo y Adelante, que si yo pude, Tú Puedes Más"
domingo, 2 de octubre de 2016
¿TE HAS PREGUNTADO QUÉ ES AMAR?
"Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por sí mismo y a su manera; apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por ser como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas, más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano".
FUENTE: Anónimo
viernes, 30 de septiembre de 2016
¿DAR O RECIBIR?
Para ti qué es lo que más importa, ¿Dar o Recibir?
Te invito a que analices y medites acerca de esta reflexión que nos ofrece Dale Galloway y tengas la conclusión más objetiva, sin prejuicios, y beneficiosa, según tus convicciones.
El pequeño Chad era un muchachito tímido y callado. Un día, al llegar a casa, dijo a su madre que quería preparar una tarjeta de San Valentín para cada chico de su clase. Ella pensó, con el corazón oprimido: "Ojalá no haga eso", pues había observado que, cuando los niños volvían de la escuela, Chad iba siempre detrás de los demás. Los otros reían, conversaban e iban abrazados, pero Chad siempre quedaba excluido.
Así y todo, por seguirle la corriente, compró papel, pegamento y lápices de colores. Chad dedicó tres semanas a trabajar con mucha paciencia, noche tras noche, hasta hacer treinta y cinco tarjetas.
Al amanecer del Día de San Valentín Chad no cabía en sí de entusiasmo. Apiló los regalos con todo cuidado, los metió en una bolsa y salió corriendo a la calle. La madre decidió prepararle sus pastelitos favoritos para servírselos cuando regresara de la escuela. Sabía que llegaría desilusionado y de ese modo esperaba aliviarle un poco la pena. Le dolía pensar que él no iba a recibir muchos obsequios. Ninguno, quizá.
Esa tarde, puso en la mesa los pastelitos y el vaso de leche. Al oír el bullicio de los niños, miró por la ventana. Como cabía esperar, venían riendo y divirtiéndose en grande. Y como siempre, Chad venía último, aunque caminaba algo más deprisa que de costumbre.
La madre supuso que estallaría en lágrimas en cuanto entrara. El pobre venía con las manos vacías. Le abrió la puerta, haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas.
-Mami te preparó leche con pastelitos -dijo.
Pero él apenas oyó esas palabras, pasó a su lado con expresión radiante, sin decir más que: -¡Ninguno! ¡Ninguno!
Ella sintió que el corazón le daba un vuelco.
Y entonces el niño agregó: -¡No me olvidé de ninguno! ¡De ninguno!
jueves, 21 de julio de 2016
EL ÁGUILA, LA LIEBRE Y EL ESCARABAJO
Estaba una liebre siendo perseguida por un águila,
y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo,
suplicándole que le ayudara.
Le pidió el escarabajo al águila que perdonara
a su amiga. Pero el águila, despreciando
la insignificancia del escarabajo,
devoró a la liebre en su presencia.
Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera
que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus huevos.
Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de estiércol, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus.
Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los
escarabajos.
MORALEJA
"Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte".
—Fábulas de Esopo—
jueves, 7 de julio de 2016
EMOCIONES TÓXICAS
Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas.
Sanar nuestras emociones implica prepararnos a nosotros mismos para liberarnos de las emociones negativas y tóxicas que, en definitiva, no nos ayudan a encontrar una solución.
Por ejemplo, es normal que:
*Si te han estafado, sientas rabia, pero no que salgas a romper todo...
*Si te han traicionado, sientas decepción, pero no que no vuelvas a confiar nunca...
*Si te han humillado, sientas vergüenza, pero no que dejes de correr riesgos...
*Si te han mentido, sientas desconfianza, pero no que sientas resentimiento...
*Si te han intimidado, sientas miedo, pero no que te detengas ahí...
*Si no te han amado, sientas rechazo, pero no que busques ser rechazado...
*Si has perdido o te has sentido frustrado en algo, sientas tristeza, pero no que permanezcas ahí caído...
Vivir significa conocerse, y ese conocimiento es el que nos permite relacionarnos con el otro y con nosotros mismos. Si escondemos nuestras emociones, las acallamos y las ocultamos pensando que de esta forma van a desaparecer, cometemos un error. Ellas seguirán estando ahí, sólo que se hallarán confinadas en una cárcel que a lo único que nos conduce es a la confusión, la apatía y la incredulidad afectiva.
—"Emociones Tóxicas"; Bernardo Stamateas—
jueves, 30 de junio de 2016
EL ÁGUILA, EL CUERVO Y EL PASTOR
Lanzándose desde una cima,
un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila,
se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal
conocimiento en el arte que sus garras se
enredaron en la lana, y batiendo al máximo
sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase
de ave era aquella, y él les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
MORALEJA:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que
realmente estás preparado, no en lo que
no te corresponde.
—Esopo—
jueves, 12 de mayo de 2016
¿A LA MIERDA TODO? MEJOR PENSAR ALTERNATIVAS ANTES DE DESMORONARSE

Reventarlo todo es la Solución Obvia
¿Cúando es útil mandarlo todo a la mierda?
Quemar las Naves
Conclusiones
domingo, 8 de mayo de 2016
SERÉ CURIOSO
*¿Por qué se identifica a la coca con la cocaína?
*Si tan perversa es la coca, ¿por qué se llama Coca-Cola uno de los símbolos de la civilización occidental?
*Si se prohíbe la coca por el mal uso que se hace de ella, ¿por qué no se prohíbe también la televisión?
*Si se prohíbe la industria de la droga, industria asesina, ¿por qué no se prohíbe la industria de armamentos, que es la más asesina de todas?
*¿Con qué derecho los Estados Unidos actúan como policías de la droga en el mundo, si ese país es el que compra más de la mitad de las drogas que se producen en el mundo?
*¿Por qué entran y salen de Estados Unidos las avionetas de la droga con tan asombrosa impunidad? ¿Por qué la tecnología modernísima, que puede fotografiar una
pulga en el horizonte, no puede detectar una avioneta que pasa ante la ventana?
*¿Por qué jamás ha caído, en los Estados Unidos, ni un solo pez gordo de la red interna del tráfico, aunque sea uno solito de los reyes de la nieve que operan dentro de
fronteras?
*¿Por qué los medios masivos de comunicación hablan tanto de la droga y tan poco de sus causas?
*¿Por qué se condena al drogadicto y no al modo de vida que multiplica la ansiedad, la angustia, la soledad y el miedo, ni a la cultura de consumo que induce al consuelo químico?
*Si una enfermedad se transforma en delito, y ese delito se transforma en negocio, ¿es justo castigar al enfermo?
*¿Por qué no libran los Estados Unidos una guerra contra sus propios bancos, que lavan buena parte de los dólares que las drogas generan? ¿O contra los banqueros
suizos, que lavan más blanco?
*¿Por qué los traficantes son los más fervorosos partidarios de la prohibición?
*¿No favorece el tráfico ilegal la libre circulación de mercancías y capitales?
*¿No es el negocio de la droga la más perfecta puesta en práctica de la doctrina neoliberal?
*¿Acaso no cumplen los narcotraficantes con la ley de oro del mercado, según la cual no hay demanda que no encuentre su oferta?
*¿Por qué las drogas de mayor consumo son, hoy por hoy, las drogas de la productividad? ¿Las que enmascaran el cansancio y el miedo, las que mienten omnipotencia, las que ayudan a rendir más y a ganar más? ¿No se puede leer, en eso, un signo de los tiempos?
*¿Será por pura casualidad que hoy parecen cosa de la prehistoria las alucinaciones improductivas del ácido lisérgico, que fue la droga de los años sesenta? ¿Eran otros los desesperados? ¿Eran otras las desesperaciones?
—Eduardo Galeano; "Patas Arriba"—
viernes, 29 de abril de 2016
TRABAJA EN CONOCERTE
Ningún vínculo constructivo con los demás se puede establecer y fortalecer si no se apoya en una buena relación de cada uno consigo mismo. Y este concepto no es más que la mejor expresión de la necesaria cuota de sano egoísmo.
Un camino cuyo último paso coincidirá con la autorrealización, y cuyo primer paso no puede ser otro que el de conocerse, saberse, descubrirse...
• Des-cubrirse, es decir, quitar la cobertura que me impide verme.
de
• Animarme a dejar de lado las máscaras.
• Mostrarme ante mí y ante los demás tal como soy.
• Asumir la responsabilidad de todo lo que soy; que incluye todo lo que hago y todo lo que digo.
Conocernos es el primer paso si pretendemos dejar de pedirles a los otros que sean observadores de nuestra vida.
Conocernos consiste en tomarnos el tiempo de mirarnos interiormente, conectar con lo que creemos, con lo que pensamos, con lo que sentimos y con lo que somos, más allá de todo lo que a otros les gustaría.
Conocernos es empezar por el principio. Por la primera de aquellas tres preguntas existenciales que acompañan al hombre desde los tiempos más lejanos y que aparecen en todas y cada una de las culturas ancestrales:
¿Quién soy?
¿Adónde voy?
¿Con quién?
Tres preguntas que, como siempre digo, deben ser contestadas en ese riguroso orden, aunque sólo sea para impedir que sea mi rumbo el que determine quién soy y acabe volviéndome esclavo de mi camino. Tres preguntas que, respondidas en orden, una y otra vez, alcanzarán para evitar que mi compañera o compañero de ruta se crean con el derecho o la responsabilidad de decidir por mí el camino que seguir.
Un cuento algo kafkiano nos ayudará en este punto a reírnos de nosotros mismos.
Un hombre viaja en metro.
Está pensando en el trabajo que le espera en la oficina.
De repente alza la vista y le parece que otro hombre en el asiento de enfrente lo mira fijamente.
En su abstracción, ni siquiera nota que lo que ve es solamente su imagen reflejada en un espejo.
—¿De qué conozco a este tipo? —se pregunta al notar que su rostro le es familiar.
Vuelve a mirar y la imagen, como es obvio, le devuelve la sonrisa.
—Y él también me conoce —se dice en silencio.
Por más que intenta dejar de pensar en esa imagen de la cara familiar, no consigue alejarla de su mente.
El hombre llega a su destino y, antes de ponerse de pie para bajar del tren, saluda a su supuesto compañero de viaje con un gesto que, como no podía ser de otra manera, el otro devuelve inmediatamente.
En su trabajo, no puede dejar de preguntarse:
—¿De qué conozco yo a ese tipo?
Cómo le gustaría tener una fotografía de ese hombre para poder mostrársela a sus compañeros. Quizás alguno de ellos podría ayudarle a identificarlo...
Al finalizar su jornada decide caminar hasta casa para darse el tiempo de buscar en su memoria.
Una hora más tarde entra en su apartamento, todavía sin respuesta. Se ducha, cena, mira la televisión; pero no puede prestar atención.
—¿Dónde he visto a ese hombre? —se pregunta todavía al acostarse.
A la mañana siguiente se despierta con una sonrisa...
—Ya sé —dice en voz alta, sentándose de golpe en la cama y golpeándose la frente con la palma de su mano—. ¿Cómo no me di cuenta antes?
Ha resuelto el problema que lo tenía preocupado.
—¡Lo conozco de la peluquería...!
Si no empezamos por conocernos será imposible saber quiénes somos, reconocernos en nuestros actos y hacernos responsables de cada uno de ellos. Nunca sabremos con claridad cuál es el límite entre el adentro y el afuera.
Si es cierto que queremos conocernos, debemos aprender a mirarnos con valentía, decidiendo simplemente ser, aun a riesgo de perdernos por un rato.
Sólo así podremos lograr que sea nada más que lo interior lo que nos defina. Una tarea de por sí difícil, sobre todo si uno pretende afrontarla sin aislarse de los demás, sin renunciar a sus grupos de pertenencia social, familiar o laboral. Y que quede claro que esto no significa ignorar a los demás ni volverse sordo a sus opiniones, entre otras cosas porque sé que necesitamos de sus miradas para completar nuestra percepción de nosotros mismos, para ver todos esos aspectos que se ocultan en puntos ciegos a nuestra mirada; significa no condenarnos a andar por el mundo preguntando a los demás quiénes somos o cómo deberíamos ser.
¿No deberíamos anticipar lo social a lo individual?
Ahora, y aun a riesgo de ser acusado (una vez más) de individualista, sigo sosteniendo que al objetivo del bienestar común le vendría muy bien que cada uno empezara por ocuparse de su propio desarrollo, aunque sólo sea para ayudar de la forma más apropiada, justa y eficaz al prójimo.
Durante la semana el niño había perseguido literalmente al padre por toda la casa con su tablero de parchís debajo del brazo. Quería que el hombre se sentara con él a cumplir su promesa de jugar una partida para estrenar el nuevo tablero que le habían regalado para su cumpleaños.
—Ahora no puedo, Huguito —le había dicho el padre más de una vez—, tendremos que esperar al fin de semana...
Por eso el sábado, apenas se levantó, Hugo vio a su padre sentado en el escritorio, y corrió a su cuarto a buscar el tablero todavía sin estrenar.
—Hoy es fin de semana, ¿no, papi? —preguntó el pequeño.
—Sí, hijito —reconoció el padre—, pero ahora tengo que terminar un trabajo atrasado. Pídele a tu madre que juegue contigo...
—No, no —protestó la pulga de seis añitos—. Tú me prometiste...
—Es verdad. Pero en este momento tengo otras cosas más urgentes que atender...
—¿Y cuándo vas a terminar de atender esas cosas?
—Dentro de dos horas —dijo el padre exagerando, con la intención de desanimarlo.
—¡Buf!... —dijo el niño, y dándose la vuelta salió de la habitación.
La aguja grande había alcanzado a la pequeña justo cuando ésta llegaba al número 12, y eso, según le dijo su madre, significaba que habían pasado exactamente dos horas.
—¿Jugamos ahora, papi?
—No, hijo. Lo siento. Todavía no he terminado con mis cosas...
—Pero tú me dijiste dentro de dos horas... Eso es mentir.
—No seas así, Huguito, tengo trabajo pendiente.
El niño ya empezaba a dejar escapar un par de lágrimas, cuando su padre tuvo una idea. Cogió de su escritorio una revista que mostraba en la tapa un colorido mapa del mundo con división política.
—Mira, hijito, te voy a proponer un juego —le dijo, mien— tras arrancaba la hoja y buscaba en el cajón de su escritorio un par de tijeras.
El hombre hizo varios cortes, transformando la hoja en un montón de papeles de forma irregular.
—Esto es un rompecabezas... Un puzle, como lo llamas tú. El juego consiste en montar el mapa del mundo poniendo cada país en su sitio —dijo el padre—. Cuando termines de montar el mundo, jugaremos al parchís.
El padre sabía que, sin tener idea de cómo era el planisferio, el niño tardaría más de una hora en montarlo y que eso los llevaría hasta el almuerzo. Después de su siesta, quizá podría finalmente sentarse a jugar con su hijo, como le había prometido.
Otra vez resoplando, pero intuyendo que si no aceptaba esas condiciones no habría parchís, el jovencito cogió los papeles que su padre le daba y se fue a su cuarto.
Pasaron cinco minutos, quizá seis, cuando Huguito entró en la habitación con el mapa del mundo perfectamente montado.
Cada país en su sitio y toda la hoja pegada con cinta adhesiva.
—Ya está, papi. ¿Ahora vamos a jugar al parchís?
El padre sonrió, confuso.
—Pero ¿cómo lo has hecho? —preguntó examinando el perfecto resultado—. Si tú nunca has visto un mapa del mundo, ¿cómo lo has montado tan rápido?
—No, papi... Yo nunca había visto un mapa del mundo como éste... Cuando lo recortaste yo ví que en el otro lado de la hoja había una foto de un hombre. Entonces, al llegar a mi cuarto, di la vuelta a los papelitos y coloqué las partes del señor, una al lado de la otra. Fue fácil. Cuando terminé de acomodar al hombre, el mundo se acomodó solo.
Puede que sea una deformación profesional, pero después de tantos años estoy convencido de que solamente trabajando con los individuos será posible que se dé el cambio que queremos para el mundo.
Será por una deformación profesional, pero me pasa con demasiada frecuencia, tanto hablando con un paciente en mi consulta como contestando a las preguntas de un reportaje; sin darme cuenta, me sorprendo hablando de todos cuando yo sólo quería hablar de cada uno. Quizá sea la demostración de que no hay diferencia entre todos y cada uno.
Será por una deformación profesional, pero después de tantos años sigo creyendo que solamente sabiendo quiénes somos podremos empezar el trabajo de ser mejores para nosotros mismos y para la humanidad.
—Jorge Bucay—
EL ELEFANTE ENCADENADO
¿Y tú ya lo volviste a intentar?
—No puedo —le dije— ¡NO PUEDO!
—¿Seguro? —me preguntó el gordo.
—Sí, nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento… pero sé que no puedo.
El gordo se sentó a lo Buda en esos horribles sillones azules de consultorio, se sonrió, me miró a los ojos y bajando la voz (cosa que hacía cada vez que quería ser escuchado atentamente), me dijo:
—¿Me permites que te cuente algo?
Y mi silencio fue suficiente respuesta.
Jorge empezó a contar:
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a alguna tía por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: —Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree —pobre— que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…
—Y así es, Demián. Todos somos un poco como ese elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos creyendo que un montón de cosas «no podemos» simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos.
Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo:
NO PUEDO… NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ.
Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma:
¡NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ!
Jorge hizo una larga pausa; luego se acercó, se sentó en el suelo frente a mí y siguió:
Esto es lo que te pasa, Demián, vives condicionado por el recuerdo de que otro Demián, que ya no es, no pudo.
Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…
…TODO TU CORAZÓN.
—Jorge Bucay—
miércoles, 13 de abril de 2016
¡ALGO NOS ESTÁ PASANDO!
¿MAL DE ÉPOCA ? ALGUNOS SÍNTOMAS DE AQUÍ Y ALLÁ
01. Incumplimiento de compromisos personales asumidos: prometemos y nos olvidamos.
02. Faltar a la palabra empeñada, no por mala voluntad, sino por olvido.
03. Sensación de que el tiempo se acelera y nos va llevando sin control.
04. Rodeados de recursos de comunicación, vivir mas incomunicados con los afectos.
05. Fugacidad y funcionalidad en las relaciones: nos usamos y nos abandonamos.
06. Síntomas de un malestar difícil de definir y que genera expresiones de malhumor.
07. Intolerancia, reacciones, contestaciones bruscas, agresiones, malentendidos.
08. Según los estados de ánimos, atender o ignorar al otro, saludar o ningunear.
09. Encierros sistemáticos en el ámbito de la vida privada a los que no se accede sin anuncios.
10. Circulación agresiva por las calles de la ciudad: el otro (auto o peatón) me incomoda.
11. Falta de tolerancia al otro, a los otros: esperar, compartir, entender situaciones.
12. No contestar los mails, no devolver llamados, no aceptar ni proponer encuentros.
13. Clima de intolerancia y discusión ante opiniones diversas y pensamientos distintos.
14. Exigencia arbitraria de los propios derechos desconociendo los deberes.
15. Desconocimiento de los derechos de los demás: deben luchar para que se los respeten.
16. No asumir las responsabilidades privativas del propio rol o función (laboral, familiar, público).
17. Dificultades para armar conversaciones coherentes y argumentaciones pertinentes.
18. Ignorar y borrar a quienes han representado una ayuda importante en la propia vida.
19. Falta de memoria: lo dicho, lo prometido, lo comentado, lo acordado, lo adeudado.
20. Entusiasmos acelerados, desánimos veloces, olvido rápido: y en el medio, los otros.
21. Multiplicar excusa - en todas las edades – para no hacer lo que cada uno debe hacer.
22. Justificación personal y a medias de las propias debilidades y los propios errores.
23. Generoso y amplio para uno mismo, mezquino y legalista para los demás.
24. Convertir cualquier lugar social o de trabajo (función) en un lugar de poder.
25. Los únicos problemas que interesan y valen son los problemas propios, personales.
26. Nadie puede interponerse ante los propios planes, proyectos, intenciones.
27. Si alguien no está con nosotros es porque está con el enemigo.
28. Palabras, expresiones, gestos o actitudes generan una cadena de malentendidos.
29. Los bandos opuestos son irreconciliables y nunca tienen perdón o redención.
30. Sensación de que se camina, se avanza, se corre pero no sabe hacia dónde y por qué.
No todos padecen TODO, pero todos padecemos ALGUNOS que se combinan entre sí y que se comprueba en reuniones, rostros, contestaciones, ausencias, trabajos, vida familiar o festejos. Por ejemplo: 10 – 14 – 25 – 18 – 26 – 21. Es un buen ejercicio ponerle NÚMEROS a lo que nos pasa…
—Jorge Eduardo Noro—
miércoles, 6 de abril de 2016
ANTES DE CUALQUIER ETIQUETA
Han logrado atraparme, encerrarme dentro de una jaula, en una casa, en una ciudad, en un estado, en un país, bajo un gobierno y unas leyes. Encerrado entre las fronteras, atrapado quizá por mi propia respiración.
Me han amarrado con cadenas invisibles de creencias en necesidades: el dinero, el deseo de poseer; por la
terrible creencia de necesitar siempre más.
La soledad; excelente y fiel amiga y maestra, la cual no logro disfrutar plenamente por la creencia en la necesidad de alguien a mi lado para ser feliz.
La luz, el gas, el teléfono, el coche y todas aquellas cosas que creo que necesito, pero que en realidad son sólo medios para llegar a un
fin.
Desgraciadamente me he acostumbrado a todo esto por tantos años de depender, y no es fácil liberarse. Pero hoy comienzo el camino, el camino de aprender a no desear, a no depender, a no esperar nada de nadie, el camino de la libertad... pero, mientras
tanto, sigo atrapado, encadenado, marchito.
Antes que jugar cualquier papel en la sociedad y antes de cualquier etiqueta... Soy un ser humano, que siente, que llora, que ríe y que debe seguir buscándose a sí mismo.
—Dante Humberto Jorge Iván Odin Dupeyron—